Alergias y descanso: claves para dormir bien

Aunque la primavera es la época del año en la que las alergias se convierten en las protagonistas, lo cierto es que este problema de salud pública tiene unas dimensiones globales muy importantes que hay que tener en cuenta durante todo el año. Especialmente, porque las alergias tienen un gran impacto en la calidad del sueño y el descanso.

Alergias y descanso: ¿combinación imposible? 

Las personas que padecen alergias son muchas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que pueden afectar al 20% de la población mundial y tienen mayor impacto en los países desarrollados e industrializados que en el resto. En España, afectan a unos 10 millones de personas y, en Europa, las enfermedades alérgicas suponen el 4% de las consultas realizadas en atención primaria y el 1,5% de todos los ingresos en el hospital.

Los síntomas de las alergias varían en cada caso, pero los más conocidos y habituales (rinitis, congestión nasal, estornudos, respiración por la boca, picor en la nariz y en la garganta, picor y enrojecimiento de los ojos, ojos llorosos, cansancio o fatiga) repercuten directamente en la calidad del descanso e incluso pueden ocasionar trastornos del sueño ya que algunas de estas alergias, como la alergia a los ácaros del polvo, pueden intensificarse por la noche o durante el sueño.

Consejos para mejorar nuestro descanso si sufres alergias

Para reducir el riesgo de sufrir alteraciones en el sueño debido a la sintomatología de las alergias, como expertos en descanso te trasladamos algunas recomendaciones fáciles de aplicar que te ayudarán a dormir mejor:

  • Lo primero y fundamental es contar con un equipo de descanso en buen estado. Por ejemplo, utilizar un colchón en mal estado o con más de 10 años implica que puede haber perdido sus características de firmeza e higiene, lo que afectará necesariamente a nuestro descanso. Además, el hecho de que nuestro colchón o almohada incorpore tratamientos específicos de higiene y antiácaros evitará la proliferación de microorganismos que limiten nuestro descanso.
  • Mantén limpia la ropa de cama, lavándola a altas temperaturas, y evita colgar la ropa de cama para secar al aire libre, sobre todo cuando los niveles de polinización están altos.
  • Especialmente para los alérgicos a los ácaros del polvo, despejar la habitación de elementos innecesarios que ayuden a acumular estos microorganismos en el dormitorio es fundamental. Retirar peluches, cojines y muñecos de trapo; evitar alfombras y tapizados; reducir las estanterías donde se acumule el polvo; no almacenar ropa de lana; .
  • Reduce la humedad en la habitación. Para ello, ventilar con frecuencia, no guardar ropa húmeda o evitar la presencia de plantas, que aumentan la humedad ambiental y que favorecen la creación de ácaros, son elementos a considerar.
  • Para favorecer un ambiente limpio de ácaros y otros alérgenos, la limpieza periódica y profunda de las estancias con aspiradores con filtros específicos y del mobiliario también es necesaria.

Pequeños cambios en nuestra rutina pueden reducir la posibilidad de sufrir síntomas de alergias mientras dormimos y, por tanto, mejorar nuestro descanso. ¿Preparado para la revolución?

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