¿De dónde viene la tradición de contar ovejas para dormir?

La primera referencia de la que se tiene constancia, data del siglo XII. Se trataba de un cuento para que quien lo escuchase, se durmiera.

En el libro Disciplina clericalis, el judío español Pedro Alfonso de Huesca recopilaba, entre otras historias, la de un rey que tenía insomnio. A su servicio tenía a un fabulista que inventa cinco relatos cada noche para que el monarca lograse conciliar el sueño.

Como le costaba mucho dormir, cada vez quería un cuento más largo, de modo que al relator se le ocurrió el de un aldeano que compra dos mil ovejas y, al llevarlas de vuelta a su casa, ha de vadear un río. Se encuentra con el problema de que disponía de una pequeña barca en la que cabían solo dos ovejas a la vez. El narrador va enumerando cada uno de los desplazamientos de los animales, y, como eran tantos, el rey siempre se dormía antes de que terminase el recuento.

 

Pocas historias han sido tan eficaces y han pasado a la historia como esta. Prueba de su éxito, fue la gran divulgación que tuvo este relato por Europa. De hecho, en otros países también se utiliza como mecánica para ayudar a niños (y no tan niños) a dormir. A pesar de la sencillez del cuento, funciona. De hecho, este relato ha sufrido muchísimas variaciones como cambiar la barca por otro vehículo o las ovejas por otros animales.

 

Esperamos que después de toda esta información sepas ya de una vez por todas el origen de esta famosa expresión que realmente atiende a una realidad.

 

 

25/02/2020

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