El sinsentido del estrés

La mayoría de nosotros ha sentido en alguna ocasión esa angustia que invade el cuerpo cuando las obligaciones nos desbordan. Lo que en principio es una preocupación buena y que habla de nosotros positivamente, se acaba convirtiendo progresivamente en una enfermedad.

 

Uno de los mejores regalos que puede traernos este nuevo año es que os deis cuenta de la importancia del descanso, de desconectar, de dormir las horas necesarias, de tener unos hábitos de vida saludables y en definitiva de ayudaros a daros cuenta de que nadie va a cuidar de vosotros, de vuestra salud.

 

El estrés es la enfermedad del siglo XXI. No hay que confundir un día o una temporada dura de trabajo con el estrés como enfermedad: insomnio, problemas en la piel, en el sistema inmunológico, pérdida del cabello, problemas gástricos, insuficiencias coronarias y en última instancia depresión. Si tienes algunos de estos síntomas, cuidado.

 

Al estrés se le combate desde ya, desde que dejes de leer estas líneas. Con cabeza, corazón y descanso. ¿Cómo? Encontrándole valor a las cosas, encontrándoles de nuevo el sentido.

 

En primer lugar los sentidos sensoriales: sentido del gusto, del olfato, de la vista, del oído y del tacto. No se trata de que dejes todo de lado y te fugues pero sí de que aprendas a valorar los pequeños placeres que te ofrece la vida, los del día a día. Desde que madrugas y ves amanecer hasta el momento en el que te tumbas en la cama y te tapas después de un día agotador.

 

Sentido vital, es decir, no vives para trabajar, trabajas para vivir. Por mucho que quieras progresar laboralmente y mejorar tus condiciones, la ambición debe acabarse donde comienza tu salud.

 

El sinsentido del estrés se combate con otro sentido más, el sentido del humor. No se trata de tomarte la vida a broma, se trata de relativizarla. De que te compares con otras situaciones y personas. Aprender a reírse de uno mismo es bañarse en salud.

 

Y por último utiliza el sentido común. Que es el menos común de los sentidos. Cuando las preocupaciones se conviertan en crónicas, es momento de tumbarte en la cama y comenzar a ordenar todo. Tus relaciones, tu trabajo y tu ocio. En definitiva, tu vida. No se trata de que nada nos perturbe, si no de saber afrontar cualquier infortunio.

 

Relax no es sólo un eslogan o tu colchón y tu almohada, relax es una manera de recordarte que eres una persona, no una máquina.

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