Juguetes y peluches, los grandes compañeros de sueños para los niños

Juguetes y peluches, los grandes compañeros de sueños para los niños

Conseguir que los pequeños de la casa concilien el sueño a veces es complicado. Para ello, establecer una rutina efectiva que permita a los niños identificar que ha llegado el momento de irse a dormir puede ayudar a que el momento de acostarse se convierta en una actividad cada día más sencilla.

Sin embargo, a veces hábitos como un baño tibio, una cena ligera, un ambiente relajado y un cuento no es suficiente para que las ovejitas empiecen a sumar. Así, a muchos niños les encanta irse a la cama acompañados de su juguete o peluche favorito. Pero, ¿es normal que hagan esto? ¿Y es bueno?

Según los expertos, el peluche o juguete preferido de los niños suele conocerse como “objeto de consuelo” o “de transición” y suele acompañarles desde los 8 meses hasta los 2 o 3 años, coincidiendo con la etapa de desapego de su madre, cuando dejan de ser bebés y empiezan a convertirse en niños cada vez más autónomos e independientes.

Así, estos elementos son, simplemente, un compañero que hace que los pequeños de la casa vivan con mayor seguridad las situaciones que les resultan más difíciles. Ir al médico, separarse de los padres o sentirse más confiados y tranquilos conciliando el sueño pese a la ausencia de la persona que solía estar con ellos por la noche, es mucho más fácil de la mano de su inseparable amigo.

La relación del niño con su objeto de consuelo o de transición, ya sea un peluche o un juguete, lo ayuda a desarrollar la capacidad para establecer todo tipo de vínculos afectivos, fortalece su personalidad, aumenta su autoconfianza y le hace más autónomo. De alguna forma, estos elementos no reemplazan los brazos de mamá o papá, pero contribuyen a crear un ambiente de tranquilidad que, durante la noche, les ayuda a favorecer el sueño. Eso sí, siempre que hablemos de bebés y peluches lo recomendable es que no duerma con muñecos muy blandos dentro de la cuna para evitar el riesgo de asfixia.

Teniendo en cuenta este contexto, ¿hay que separarles de su compañero? No. Retirárselo cuando aún lo necesita puede provocarle inseguridad, así que lo ideal les esperar a que se haya olvidado por completo de él y, si tarda mucho, ir limitándole el uso a determinados momentos como el momento de irse a dormir para que empiece la aventura de soñar junto a su compañero de viaje 😉

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