Inemuri, la siesta a la japonesa para rendir más

En Japón es una práctica generalizada y aceptada el dormir durante el día, en el trabajo o en el transporte público. Si una persona duerme en espacios públicos no se le molesta y se considera que se trata de un trabajador agotado por una larga y extenuante jornada laboral.

El trabajo duro es una muy venerable virtud, así como la modestia. Y ante la inviabilidad de alardear del esfuerzo, surgen modos sutiles para alcanzar un reconocimiento colectivo.

El inemuri, que se traduce como “dormir mientras estás presente”, no sólo no está mal visto, sino que te consideran un trabajador ejemplar. Para los japoneses no significa sueño ni siesta, sino que es un estado en que se está alerta y del que se puede volver a la situación social cuando se requiera.

El origen de esta costumbre se sitúa en la segunda postguerra. En una sociedad que se sentía perdedora, humillada y ocupada por extranjeros que menospreciaban sus modelos y tradiciones, germina la idea de darlo todo en el trabajo para volver pronto a ser una potencia.

Pero la obsesión por la dedicación al trabajo, por la productividad, unida a la tradicional personalidad del japonés, se ha convertido en un problema de salud pública particular de este país. Su Gobierno reconoció en 1987 oficialmente como causa de muerte el karoshi –morir por exceso de trabajo– como una combinación de estrés, mala alimentación, falta de sueño, presión laboral y enfermedades pre-existentes de tipo cardiovascular y respiratorio, diabetes… Por ello, se interpreta el inemuri como una costumbre social que persigue continuar con el ejercicio de las funciones de manera satisfactoria y preservando la salud del individuo.

En este contexto, donde los empleados trabajan tan duro que caen rendidos, echar una cabezadita en el puesto de trabajo es una práctica aceptada, no está mal vista pues demuestra el cansancio acumulado por el trabajador tras dedicarse con devoción a largas jornadas de trabajo en la empresa. Hay incluso trabajadores que fingen el inemuri delante de sus jefes para quedar bien y aparentar gran dedicación.

La norma no escrita para dormir en el trabajo es recostarse en la propia silla, sin tumbarse sobre la mesa en una postura cómoda, para que parezca que en cualquier momento puedes despertar y reincorporarte al trabajo con la misma tenacidad.

Actualmente, hay empresas que motivan a sus empleados para dormir dentro del horario laboral como método para reducir el agotamiento y mejorar la atención al puesto y desempeño laboral, ya que consideran que aumenta el rendimiento. La idea es que una siesta de entre 15 y 20 minutos diarios mejora la concentración y productividad y contribuye a la salud mental.

Esta práctica empresarial ha originado una nueva industria de servicios consistente en ofrecer un lugar totalmente adaptado para una siesta para aquellos dispuestos a pagar por un breve tiempo de descanso. Incluso se han creados salones de siestas exclusivos para mujeres. Y en el distrito de negocios de Osaka encontramos instalaciones públicas con camas para dormir durante el día.

Y es que en Japón existe una cultura del sueño muy distinta: acostarse tarde y levantarse temprano equivale a ser un individuo virtuoso, en un país en que los trabajadores duermen una media de 6 horas y 22 minutos, la media más baja a nivel mundial.

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